Dátiles Medjool
🍯 EndulzanteLos dátiles Medjool son los reyes indiscutibles del mundo datilero: grandes, carnosos, con una textura que recuerda al caramelo blando y un sabor que combina notas de miel, toffee y vainilla de forma completamente natural. En repostería, funcionan como endulzante natural, aglutinante y fuente de humedad todo en uno — el multiusos que el mundo del 'clean eating' estaba esperando. Triturados en pasta, son la base de brownies sin azúcar añadido, barritas energéticas, bizcochos pegajosos y un sinfín de postres que buscan dulzor sin recurrir al azúcar refinado. Además, son ricos en fibra, potasio y minerales, lo que los convierte en uno de los pocos ingredientes dulces que puedes comer sin sentir que estás haciendo algo malo.
También conocido como: dátiles, dátiles grandes, dátiles blandos, dátiles de la realeza
Información nutricional
Por 100 g
| Calorías | 275 kcal |
| Grasa | 0g |
| Proteína | 2.5g |
| Carbohidratos | 75.0g |
| Azúcar | 67.5g |
| Fibra | 6.7g |
| Sodio | 0mg |
Funciones
Común en
Contexto histórico
Los dátiles se cultivan en Oriente Medio y el norte de África desde hace más de 6.000 años, y en muchas culturas árabes y bereberes son considerados un alimento sagrado — el Corán los menciona más de veinte veces, y romper el ayuno del Ramadán con dátiles es una tradición que se remonta al profeta Mahoma. La variedad Medjool, originaria de Marruecos, era conocida como el 'dátil de los reyes' porque estaba reservada para la realeza marroquí y sus invitados distinguidos. En los años 1920, una enfermedad amenazó con extinguir la variedad, y un grupo de palmeras fue trasladado a California como plan de rescate — hoy Estados Unidos es uno de los mayores productores de Medjool gracias a aquel trasplante. En España, el Palmeral de Elche (Patrimonio de la Humanidad) produce dátiles desde tiempos fenicios, y en los mercados del Magreb siguen siendo uno de los productos más preciados, especialmente durante el Ramadán.
Nota
Remoja los dátiles en agua caliente durante 10 minutos antes de triturarlos para obtener una pasta más suave. Y recuerda quitar el hueso primero — tu batidora te lo agradecerá.